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6 TRUCOS PARA MAXIMIZAR EFICIENCIA Y GASTAR MENOS COMBUSTIBLE


¿Cuántos kilómetros recorres desde que llenas el depósito hasta que tienes que volver a pasar por la gasolinera? Por supuesto, depende un poco de las circunstancias y de por dónde conduces, pero seguro que tienes más o menos una media para tus desplazamientos regulares. Pero ¿y si pudieses hacer que esa media de kilómetros aumente de forma importante solo aplicando una serie de técnicas?

Para aprender estas técnicas nada más fácil que acudir a los expertos, los hypermilers, conductores que han llevado el arte de la eficiencia hasta el extremo. No se trata, por supuesto, de imitarlos punto por punto (es poco práctico y en ocasiones incluso poco seguro), pero sí de conocer sus trucos para aplicarlos en la medida de lo posible. ¡Estos son los principales!

Prisas fuera. Cumple siempre con los límites de velocidad, ya que cuanto más rápido vayas, más combustible consumirás por kilómetro. Los hypermilers recomiendan no pasar nunca de los 75 km/h, algo que desde el punto de vista práctico o incluso de la seguridad es poco recomendable (si vas por autopista ganarás unos cuantos enemigos). Sin llegar a ese extremo, puedes simplemente limitarte a no superar nunca el límite de velocidad establecido para la vía por la que conduces.
Elimina pesos innecesarios. Sin llegar al extremo hypermiler de ir sin rueda de repuesto, sí que puedes inspeccionar tu coche y ver si de verdad necesitas cargar siempre con todo lo que llevas: ¿necesitas llevar la baca instalada? ¿y ese lote de papeles que paseas en el maletero desde hace unos meses? Deshazte de lo que no necesites.
Vigila la presión de los neumáticos. Un coche con neumáticos poco inflados consume más que uno con ellos llenos de aire, por lo que es muy importante estar siempre atento a la presión. Los hypermilers recomiendan mantenerla siempre en el máximo recomendado por el fabricante.
Conduce con suavidad. Pocas cosas hay peores para la eficiencia que los acelerones y los frenazos bruscos, algo que deberías evitar siempre que puedas. Para ello, además de ir con calma (te permite tener más tiempo para reaccionar), intenta conocer la vía por la que vas para poder prever situaciones que te puedas encontrar.
Evita semáforos y señales de STOP. ¿Vas siempre por la misma ruta al trabajo porque es la única o solo por cuestión de hábito? ¿Con cuántos semáforos y señales de STOP te encuentras? El objetivo es evitar situaciones que te hagan parar el coche, por lo que no está demás pensar en rutas alternativas con menos paradas forzadas. Por supuesto, tendrás que valorar si vale la pena hacer kilómetros de más solo por evitar parar en semáforos.
Cierra las ventanas y apaga el aire acondicionado. Las ventanillas abiertas crean resistencia y hacen que el coche necesite más energía para avanzar, mientras que el aire acondicionado es en sí mismo una especie de ladrón de combustible. Por lo tanto, siempre que puedas y sea seguro, intenta conducir con las ventanillas cerradas y sin aire. Por supuesto, si te estás muriendo de calor esto no vale la pena.

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